La arboleda se anuncia silenciosa
tras la sombra del regio campanario
y corona la cumbre religiosa
el efluvio fatal del escenario.
En sus lomas doradas cae el llanto
retorcido del cielo mutilado
y un suspiro de niebla apasionado
se desprende del labio con su encanto.
Me descubro desnudo y sin engaño
en tus verdes jardines exaltados
con el brío sensato de los sabios.
Y deseo en el alma y en la carne
desangrarme en tus tierras inmortales
para ser en tu estela primavera.
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Autor:
Nath. (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 28 de abril de 2026 a las 19:05
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: **~EMYZAG~**, SienaR

Online)
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