Catábasis y Anábasis

Lúa Betancourt

Tengo que caminar varios años hacia atrás 
        ascender  
        de espaldas 
        una escalera
con ventanas laterales,       
como un tranvía que retrocede el camino  
hasta los adioses, las huidas solitarias y los llantos primigenios. 

Sin la nostalgia del Edén perdido, recién llegado del viaje, 
movía planetas con los dedos antes de dormir, y al despertar 
trizaba galaxias enteras con un suspiro. 

Luego dominé todos los elementos,  
pendiendo de un árbol, reposando en la tierra, en fuegos otoñales 
o al pie de un lago cristalino que evocaba un recuerdo extraño  
en su espejo. 

Nada era imposible,  
ni siquiera reír, 
ni llorar cuando mi padre decía que volvería a las Siete 
y el cielo ya marcaba las ocho; 
o cuando mi madre escapaba antes del alba  
y me obligaba a desafiar  
atroces monstruos. 
 
Poco a poco me separé del cielo. 
Ya me desprecia 
cerrando sus cortinas grises. 

Pero tengo la certeza del retorno, 
de mirar una puesta cenicienta y fría  
en el anillo europeo  
que circunda la cintura del “Padre de los dioses”, 
de mirar la espalda fatigada de Mitrasol; 
la certeza de la Ítaca celeste y del culmen de Babel, 
para recordar los gestos  
purísimos del llanto y la alegría. 

  • Autor: Lúa Betancourt (Offline Offline)
  • Publicado: 27 de abril de 2026 a las 16:56
  • Categoría: Espiritual
  • Lecturas: 4
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.