SELVÁTICA

Mari.o



SELVÁTICA 

¡Vamos a bailar, jóvenes!

El Sol vuelve a nacer como un disco de oro 
que gira... y gira...
en el tocadiscos del horizonte. 

Serpentea... 
al ritmo de guacharaca, conga y caña. 

Alegría experimental que persevera 
en la humedad eléctrica. 

Espirales que se agrandan y retraen 

al golpe del cencerro de esta cumbia
de guitarras y fulgores amazónicos 

donde el palio de la psicodelia vegetal
dibuja visiones de jaguares. 

 

Así que cantaremos y bailaremos 

porque la vida invita 

y porque sí.

  • Autor: Mario (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 26 de abril de 2026 a las 18:17
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 9
  • Usuarios favoritos de este poema: Una voz, LOURDES TARRATS
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Comentarios2

  • Una voz

    Yo soy metalero cristiano soy algo tieso amigo.

    Un abrazo poeta Dios te bendiga y un fuerte apretón de manos. Hay ecos de Octavio paz en esa sinfonía del sol y de Eclesiastés.

    • Mari.o

      Una voz, bienvenido sea usted y su cálido gesto. No importa, la alegría no hace distinciones, así que aquí todos bailan y se divierten.

      Lo saludo con la misma enjundia.
      Reciba mi siempre respeto y admiración.

    • LOURDES TARRATS

      Estimado Mari.o

      Su texto es, ante todo, un himno a la inmanencia. En él, usted propone con gran maestría que la verdad no se halla en un cielo lejano o en abstracciones metafísicas, sino en la materialidad misma del existir: en el golpe del cencerro, en el sudor de la danza y en esa capacidad tan humana de celebrar el ciclo solar con una alegría creativa.

      Es fascinante cómo logra usted transformar la cosmología en una experiencia sensorial. Al convertir el horizonte en un "tocadiscos", despoja al universo de su frialdad y lo vuelve participación; la vida deja de ser un examen para convertirse en una invitación que se acepta "porque sí", un motivo que en filosofía representa la libertad más pura y el amor por el destino
      .
      Su obra es una invitación formal a habitar el mundo desde el cuerpo y el presente, recordándonos que la "psicodelia vegetal" y el ritmo amazónico son puertas hacia una sabiduría antigua donde el hombre y el jaguar comparten la misma electricidad. Lo felicito por capturar esa "alegría experimental" que persiste a pesar de todo, devolviéndole al lenguaje su poder de hacernos bailar.

      Gracias por compartir.

      Le envío un abrazo envuelto en alegría experimental, porque:

      POETAS SOMOS…



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