Te abrí la puerta de la jaula,
para que fueras libre,
ya que no podía obligarte a adaptarte a mi,
aún con todo el dolor de mi alma.
Fuiste mi hermana de otra madre,
pero esa conexión no a de existir más,
te cansaste de mí y me arañaste,
con tus garras ponzoñosas llenas de amargura.
Me aferré a quien creí que eras,
no a quien eras en realidad,
me lastimaste y lo sabías pero no cambiarías por mi,
me di cuenta a tiempo pero dañada ya estaba.
Y no estaba dispuesta a dejar que apuñalaras mi corazon,
si ya estaba arañada por ti y tus actos,
asi que te dejé ir, pues que puedo perder?
una persona más?
Ya estoy acostumbrada a arrancarme a las personas del corazón y contigo no sería la excepción, vuela libre y déjame brillar a mi manera sola…
02/27/2026
Priscila Acevedo
-
Autor:
Priscila Acevedo (
Offline) - Publicado: 26 de abril de 2026 a las 11:45
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Osler Detourniel, El Hombre de la Rosa

Offline)
Comentarios1
Cuando el cerebro del trovador versa la pluma creativa recibe las letras que crean la poesía estimada Priscila
Abrazos de Críspulo desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.