Te abrí la puerta de la jaula,
para que fueras libre,
ya que no podía obligarte a adaptarte a mi,
aún con todo el dolor de mi alma.
Fuiste mi hermana de otra madre,
pero esa conexión no a de existir más,
te cansaste de mí y me arañaste,
con tus garras ponzoñosas llenas de amargura.
Me aferré a quien creí que eras,
no a quien eras en realidad,
me lastimaste y lo sabías pero no cambiarías por mi,
me di cuenta a tiempo pero dañada ya estaba.
Y no estaba dispuesta a dejar que apuñalaras mi corazon,
si ya estaba arañada por ti y tus actos,
asi que te dejé ir, pues que puedo perder?
una persona más?
Ya estoy acostumbrada a arrancarme a las personas del corazón y contigo no sería la excepción, vuela libre y déjame brillar a mi manera sola…
02/27/2026
Priscila Acevedo