Uno, desde la ventana, señala
una moto, varias, en el Iwata.
Escuché un porrazo, pensé
en accidente, pero no vi yaciente
ningún cuerpo sobre el gris
de la carretera, enfrente,
y mi ventana que da a la avenida
de Andalucía, domingo, paz, sol.
la Feria de Sevilla pronuncia
su adiós, veintiséis de abril.
y desde un balcón, dos torsos
desnudos, un brazo en horizontal
terminado en un dedo índice
enhiesto, señala un percance
que no veo, que no percibí mirando
y quise preguntar a voces —no era
lo correcto—, no me habrían oído
seguramente, no era mi curiosidad
tanta, y cerré la ventana, y me puse
a escribir —no tenía otro tema,
me gusta tirar de un hilo que sale
al azar, como por ensalmo—.
Las motos no chirrían hoy, no
es jueves, y solo veo unas cuantas
aparcadas en la acera contigua
que esperan a ser montadas
por jinetes que dentro, supongo,
están celebrando que la Fería —o
quizá llorando— termina, y que la vida
sigue, mañana, su acostumbrado paso.
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Autor:
Albertín (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de abril de 2026 a las 10:21
- Comentario del autor sobre el poema: Un hecho tan fortuito, anodino, es excusa para sentarse e hilar palabras —no tengo claro si bien o mal—.
- Categoría: Cuento
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, Nelly Cevallos - Liora

Offline)
Comentarios1
Cuando el cerebro del trovador versa la pluma creativa recibe las letras que crean la poesía estimado Alberto Escobar
Abrazos de Críspulo desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
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