Caminaba entre sombras de un tiempo sin nombre,
buscando en los mapas de antiguas estrellas
la huella precisa que dicta tu nombre,
grabada en el mármol de mis horas bellas.
No sé si es el viento, no sé si es el ruego,
o el pulso del mundo que late contigo,
pero ardo en un centro de azulado fuego
si tu voz me llama, si somos abrigo.
Eres el silencio que sabe decirme,
la calma que habita detrás de la herida,
el centro magnético que logra rendirme
a esta dulce danza que llamo tu vida.
No busco certezas ni nombres grabados,
me basta el misterio de ser tu destino,
caminar al lado, sin ser avisados,
en este infinito, nuestro peregrino.
Y si el tiempo pasa y el mundo se olvida,
que baste este instante de paz y de calma,
porque amarte, en toda esta breve partida,
es el único oficio que entiende mi alma.
-
Autor:
Máx (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de abril de 2026 a las 09:09
- Categoría: Amor
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Martha patricia B, Nelly Cevallos - Liora

Offline)
Comentarios2
Están muy bellas tus letras amigo poeta. Placer leerte.abracitos.
Cuando el cerebro del trovador versa la pluma creativa recibe las letras que crean la poesía estimado Max
Abrazos de Críspulo desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.