Entre clavos y espinas, y mil heridas
amor en su forma más pura,
silencioso, carga al mundo,
con un corazón que no se queja.
Sus manos clavadas,
una herida en el costado al cielo expuesta,
sostienen el peso de nuestros pecados,
cada gota de sangre, un puente,
que nos lleva hacia la vida y la gloria.
El sol se oculta, la tierra tiembla,
en su mirada solo hay tristezas,
y un perdón que rompe nuestas condenas,
y en su muerte, se alcanza la vida eterna.
Jesús el clavado en la cruz,
en sus palabras solo hay compasion:
“Perdonalos“.
Y en su abrazo eterno mi alma se rinde.
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Autor:
mauro marte (
Offline) - Publicado: 25 de abril de 2026 a las 15:55
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 42
- Usuarios favoritos de este poema: Nelly Cevallos - Liora, Tommy Duque, Osler Detourniel, Pedro Novoa Pavon Novoa, Mauro Enrique Lopez Z., EmilianoDR, Noa Subin, racsonando, Violeta

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