MORIR

Janna Desiree

Pasé por el baño y la vi ahí, acurrucada, asustada, 

seguí a la habitación, y ahí estaba, petrificada con los ojos abiertos temblando de miedo

fui a la cocina, sus manos apoyadas en el lavaplatos, sus ojos encharcados, sus labios apretados

 

Salí a su lugar de trabajo, para pensar un rato, y si, también estaba ahí 

con la mente en blanco, sus ojos esta vez secos y su alma llorando

el café caliente, que se iba enfriando, y entre sus labores, seguía temblando

 

Caminé por esas calles, y vi las huellas de pasos cansados

y vi cómo sus pesadas cargas arqueaban su espalda 

vi cómo iba dejando por donde pasaba rezagos de duelo, dolor y muerte.

 

En las noches, en su cama su cuerpo reposaba, pero ya no era ella

su mente se ausentaba, huía lejos, escapaba y luego moría.

¿Alguien ha muerto y aun así ha tenido que levantarse al día siguiente?

 

Y ahora estoy yo aquí, viéndola a lo lejos

queriendo abrazar a esa versión de mi 

que tuvo que morir, para volver a vivir.

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