No hay rosa sin espinas, su fragancia
es parte de la belleza que hiere.
Su perfume persiste y nada quiere
del daño que se esconde en su elegancia.
Y así el amor, cual pétalo encendido
que al tacto ofrece aroma y, si lo quiere,
recuerda en su aguijón que nada muere
sin antes concedernos su latido.
Tomé la flor sabiendo su amenaza,
y en la palma sangró su breve historia;
mas nunca fue la herida la que abrasa,
sino el fulgor que guarda en la memoria.
La espina es ley, la rosa quien abraza,
y el precio duele menos que la gloria.
-
Autor:
Juan Roldan (
Online) - Publicado: 24 de abril de 2026 a las 04:38
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 57
- Usuarios favoritos de este poema: Nelly Cevallos - Liora, Mauro Enrique Lopez Z., Mª Pilar Luna Calvo, Antonio Pais, Daniel Omar Cignacco, Sheilo Sanz, Eduardo Rolon, El Hombre de la Rosa, Osler Detourniel, Jose de amercal, Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez, Pedro Novoa Pavon Novoa, racsonando, 🌼⚘María García Manero ⚘🌼

Online)
Comentarios2
Pero llena de gloria esta el poema.
Gracias.
Cuando la pluma escribe la unión de las letras hacen versos y el papel dice lo que piensa la mente del que lo plasma estimado Juan Roldan
Saludos afectuosos desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.