Hay un espacio a mi lado,
en mi pequeña barca,
hay un farol extra y falta una mano
para que lo levante
e ilumine la senda por el hoy
calmo arroyo.
Quizá fueras tú, deidad
fantasma, vaporosa aparición,
tú que quizá has vivido y sufrido
como yo, seguro, demasiado;
o has amado, como yo, no sé cuánto;
pero te queda lozanía en la piel
sonrisas de buenos tiempos,
tu perfume aún envuelve la senda
y la gracia todavía ciñe tu cintura.
Si te quedas -dos al timón-
has de dejarme que vendimie
las uvas maduras
el pan y la hogaza de tu piel
la leche y miel de tus torrentes
y tus raíces con pedazos de tarde
trepando por las ventanas,
entre neblinas y postreros rayos de sol
hasta que la penumbra envuelva
juntos nuestros nombres de luciérnagas tardías,
en vaporosa desaparición definitiva.
Bolívar Delgado Arce
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Autor:
BDA2211 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de abril de 2026 a las 22:31
- Comentario del autor sobre el poema: Con este poema, envío mi mejor saludo, mi admiración, así como un gran abrazo fraterno, a todos los queridos integrantes de POEMAS DEL ALMA, en este 23 de abril, "DÍA MUNDIAL DEL LIBRO".
- Categoría: Amor
- Lecturas: 21
- Usuarios favoritos de este poema: racsonando, Antonio Pais, ElidethAbreu, El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z., Salva45, Nelly Cevallos - Liora

Offline)
Comentarios3
Gracias poeta Bolivar por sus letras y comentario de autor.
Abrazos y bendiciones.
Cuando la pluma escribe la unión de las letras hacen versos y el papel dice lo que piensa la mente del que lo plasma estimado Bolivar
Saludos afectuosos desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
Bolívar, la travesía que proponen estos versos conmueve precisamente por la serenidad con la que contempla el amor en su etapa más consciente. La barca compartida, el farol y esa imagen de “dos al timón” sugieren una elección madura: la de acompañarse sabiendo ya del peso del tiempo y de las pérdidas.
Me ha parecido especialmente significativa la manera en que el deseo se expresa desde la ternura y la gratitud por lo vivido. “Vendimiar las uvas maduras” y “los nombres de luciérnagas tardías” aportan una luminosidad delicada a un poema atravesado por la fugacidad.
Gracias por compartir esta mirada donde el amor no desafía el ocaso, sino que aprende a habitarlo con dignidad y belleza.
Con aprecio literario.
— LIORA
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