Es gracioso el destino.
Un deseo hecho a la última divinidad confiable, tenía que escuchar las súplicas mías.
Es triste, mi alma no cree tal cumplimiento.
Desde mucho siempre pedí amores y nunca escucharon.
Hoy que le pido alejarla de mí, la cumple.
Es la más grande contradicción de mis deseos.
O maldito de ser.
Oh Lucifer, tú escuchaste y cumpliste, no puedo repudiarte aunque duela.
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Autor:
Junior (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de abril de 2026 a las 22:16
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: **~EMYZAG~**, racsonando, Antonio Pais

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