Es gracioso el destino.
Un deseo hecho a la última divinidad confiable, tenía que escuchar las súplicas mías.
Es triste, mi alma no cree tal cumplimiento.
Desde mucho siempre pedí amores y nunca escucharon.
Hoy que le pido alejarla de mí, la cumple.
Es la más grande contradicción de mis deseos.
O maldito de ser.
Oh Lucifer, tú escuchaste y cumpliste, no puedo repudiarte aunque duela.