Estaremos ausentes por algún tiempo.
No soy la suma de mis ruinas,
ni el saldo en rojo de mis días.
Eso es contabilidad de cobardes.
Yo soy la resta:
lo que queda
cuando todo lo demás se cae.
No me nombren con sus etiquetas de saldo vencido,
ni me archiven en sus carpetas de hombres resueltos.
Soy un expediente en llamas,
una firma que se rehúsa a fijarse.
Me preguntan quién soy
como si la respuesta fuera un objeto,
como si pudiera guardarse en un cajón
junto a las certezas domésticas.
Error.
Yo no quepo en definiciones:
las definiciones son jaulas con buena gramática.
He sido mi propio derrumbe
y también mi albañil sin planos.
Me he mentido con disciplina
y me he dicho la verdad
como quien se arranca una uña.
No hay épica aquí.
Hay insistencia.
Porque vivir no es una hazaña:
es una terquedad bien ejecutada.
Y sí—
quieres mi suéter otra vez,
hacérmelo bocón,
reírte de mis libros bajo el brazo:
Darío, Neruda, Fierro,
Borges, Carpentier, Roa Bastos, el Gabo…
y muchos más que, según tú, no me alcanzan.
¿Y qué?
Si por desgracia tengo amor sin medida,
un manantial de deseos,
agua incontenida
que no aprende a detenerse,
que siempre corre
y siempre busca el mar.
Yo soy ese que sigue
cuando ya no hay discurso que lo sostenga,
cuando el aplauso se oxida
y la fe se queda sin argumentos.
El que no pide permiso
ni siquiera a sus propias dudas.
El que entendió —axioma simple—:
todo se rompe,
pero no todo se rinde.
Y si insisten en saber quién soy,
tomen nota sin metáfora:
soy el que se cae sin ceremonia,
se levanta sin testigos
y continúa
como si el mundo no tuviera la última palabra.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados2026
-
Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de abril de 2026 a las 10:09
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 53
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, Antonio Pais, Poesía Herética, Alexandra I, Henry Alejandro Morales, Nelaery, Tommy Duque, Freddy Kalvo, racsonando, El Hombre de la Rosa, Annabeth Aparicio, Osler Detourniel, Antonio_cuello, CARMEN DIEZ TORÍO, rosi12, LOURDES TARRATS, Emilia🦋, alicia perez hernandez, Maby De los Peña, Javier Julián Enríquez, Mauro Enrique Lopez Z., **~EMYZAG~**, WandaAngel, Patricia Aznar Laffont, Mª Pilar Luna Calvo, Sheilo Sanz
- En colecciones: POESÍA SOCIAL.

Offline)
Comentarios14
La ultima palabra será de un poeta.
Lo más probable mi estimado.
Gracias por leerme.
Estimado amigo Justo...
Sin hacer caso a nada ni a nadie, se tú mismo como sueles ser!
Un abrazo y gracias por compartir tus excelentes letras!
Como no Luis. Este no es un autoretrato poético, solo un poema que forma parte de una trilogía que inicié hace años. Este es el cuarto.
Gracias por leerme amigo.
Saludos
La autenticidad es fortaleza, gracias por compartir tu obra.
Saludos feliz día, Alex.
Por supuesto Alex. Muchas gracias por leerme,
Saludos
Me sugiere que hablas de una persona enérgica, fuerte. Alguien que viendo que los demás se retiran, no se achica. Al contrario, resiste porque es lo mejor que puede hacer. Resiste con sus fuerzas, sentimientos. Puede ser el 1 o puede ser más cuando se une a otros, porque, aunque sea el resto de lo que queda, se puede sumar a otros
"unos" y no ser resta, sino suma: el ánimo para los demás que quieren seguir adelante.
Muchas gracias por esta reflexión, Justo.
Saludos.
Muchas gracias Nelaery por tu visita y comentario. Efectivamente, usé la antipoesía para el postulado. Es un poema que forma parte de una serie que inicié hace años. Este es el cuarto.
Saludos
Saludos.
La belleza de la poesía se plasma con la genil palabra escrita en los versos estimado Panameño poeta y amigo Justo Aldú
Abrazos de amistad desde España
El Hombre de la Rosa.
Muchas gracias Críspulo por tu visita y comentario.
Siempre se tú mismo querido amigo.
Saludos 🤗
Es un poema que forma parte de una serie que inicié hace años.
Gracias por tu visita y comentario.
Ciudadano panameño, la estás sacando del estadio con frecuencia
Saludos, desde Colombia, eh... no se te olvida?
No, ya no se me olvida hermano... Qué pena contigo.
Gracias Antonio, siempre guardo gratos recuerdos de tu tierra.
Bienvenidos esos comentarios.
Saludos
Hoy tu poema, querido Justo, es un viaje hacia el interior: un reflejo de ese yo profundo que a menudo pasa desapercibido porque solemos quedarnos en lo superficial. Se percibe una conciencia muy clara de lo que rechazas: la etiqueta, la definición cerrada, la identidad entendida como inventario. Y, al mismo tiempo, una apuesta firme por lo que sí sostienes: la persistencia como forma de existencia. Las imágenes funcionan con especial fuerza cuando no se explican de más. “La resta”, “jaulas con buena gramática”, “expediente en llamas”: ahí hay precisión, filo y una voz que no duda. También me parece muy logrado cómo dialogas con la tradición sin quedar atrapado en ella: la mencionas, la llevas contigo, pero no permites que te defina. Hay una independencia muy clara en esa relación. El cierre, personalmente, me encantó y lo comparto plenamente. Esa idea de seguir, de levantarse sin ceremonia, tiene algo profundamente humano; recuerda a ese impulso casi instintivo de renacer, como el ave fénix que resurge de sus propias cenizas. Además, hay en todo el poema una honestidad que no busca adornos ni concesiones. No intenta impresionar desde lo grandilocuente, sino desde la coherencia interna de quien ha atravesado sus propias grietas y decide, aun así, seguir en pie.Gracias por compartir un trocito de tí. Feliz día. Un abrazo
Carmen,
tu lectura no se quedó en la superficie del poema: entró por la grieta correcta. Y eso no es frecuente. Hay miradas que describen, pero la tuya habita lo que lee, lo recorre como si también fuera suyo.
Me alegra que hayas visto esa negación de la etiqueta, porque al final escribir esto fue un poco romper vitrinas: dejar de exhibirme como pieza clasificable y aceptar que uno es más bien proceso, desgaste, insistencia… eso que no cabe en inventarios. Lo de “la resta” quizá sea lo más honesto que he dicho en mucho tiempo: quedarse con lo que resiste cuando todo lo demás se descuenta.
También agradezco que señales esas imágenes sin pedirles explicación. Ahí está el riesgo: si se explican, mueren; si se sostienen, respiran solas. Y en cuanto a la tradición… uno camina con esos nombres como quien lleva fuego prestado: iluminan, pero no deben quemarte la identidad.
Lo que dices del cierre me deja pensando. Tal vez escribir no sea otra cosa que eso: una forma de reincidir en la vida, incluso después de haberla visto romperse varias veces. Sin épica, sin ceremonia, como bien lo notaste… pero con una terquedad que no se negocia.
Gracias por leer con esa lucidez y esa cercanía.
Se siente cuando alguien no solo pasa por el poema, sino que se queda un momento dentro de él.
Un abrazo.
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este reflexivo poema, en el que se vislumbra cómo se desafía la limitación impuesta por la mera cuantificación de ganancias y pérdidas vitales, al tiempo que se opone a las clasificaciones rígidas que buscan circunscribir la complejidad del ser en categorías predeterminadas. De esta forma, el yo lírico no se define por la acumulación de sus despojos o por la cuantificación de sus fracasos, sino por la resiliencia intrínseca que emerge tras la desintegración de las estructuras externas. En este contexto, las definiciones se erigen como «jaulas con buena gramática», constituyendo restricciones que obstaculizan la expresión de una individualidad fluida. Por lo que se diría que la voz poética se erige como artífice y víctima de su propia transformación, un proceso que implica tanto la práctica de la introspección como la autodisciplina, la mentira disciplinada y la verdad desgarradora, manifestaciones todas ellas de una insistencia vital que trasciende la épica convencional. En esta línea, las metáforas del «manantial de deseos» y el «agua incontenida» ilustran una vitalidad inagotable y una búsqueda perpetua, una fuerza que no se detiene ni se conforma. En última instancia, el poema propone una concepción del ser como aquel que persiste más allá de la desarticulación del discurso, la obsolescencia del reconocimiento y la ausencia de argumentos racionales.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Así es mi estimado amigo. Tal como dices. La resiliencia forma parte de mi ADN.
Creo que has analizado muy bien el poema.
Te lo agradezco.
Saludos hasta España
Un viaje a la introspección es un Don de la SABIDURIA...
En el camino de la vida creo que es bueno que hagamos un alto y nos introspeccionemos...
Muchas gracias por leer y comentar.
Justo Aldú,
tu poema es un manifiesto
de resistencia y autenticidad.
Un grito visceral contra
las etiquetas y una celebración
de la persistencia. ¡Impactante! saludos cordiales
Muchas gracias mi estimado por tu lectura y atento comentario. Interpretas muy bien los versos.
Saludos
Justo, amigo:
Este poema me ha dejado pensando profundamente… sobre todo porque toca algo que reconozco en mí: esa resistencia íntima, silenciosa, que no necesita testigos para levantarse. Cuando dices que “las definiciones son jaulas con buena gramática”, siento una verdad que duele y libera a la vez: la identidad no es un concepto, es un movimiento. Y tú lo nombras con una claridad que desarma.
Lo que más me impacta es la manera en que desmontas la idea de que somos la suma de nuestras ruinas. Aquí afirmas algo más hondo: que uno es lo que queda cuando todo lo demás se cae. Esa “resta” es una filosofía entera, una ética de la desnudez interior. No hay épica, no hay pose: hay insistencia. Y esa insistencia es, quizá, la forma más honesta de existir.
También me tocó esa imagen del expediente en llamas, de la firma que se rehúsa a fijarse. Es una defensa radical de la libertad interior: no permitir que otros nombren lo que uno todavía está construyendo. El poema recuerda que la identidad no es un archivo, sino un incendio en curso.
Y cuando vuelves al verso inicial —ese caer sin ceremonia y levantarse sin testigos— cierras un círculo perfecto: la vida no se sustenta en discursos, ni en aplausos, ni en definiciones ajenas. Se sostiene en la terquedad de seguir, incluso cuando nada parece alimentarnos.
Todos, en algún momento dado, hemos sido esa resta, ese derrumbe, ese albañil sin planos que insiste en continuar como si el mundo no tuviera la última palabra. Yo ahí he estado…
Buen trabajo. Te felicito.
Un abrazo de hermana, porque:
POETAS SOMOS…
Querida Lourdes, tu lectura no se limita a comprender el poema: lo atraviesa con una sensibilidad que logra reconocer sus zonas más íntimas. Me impresiona cómo has sabido percibir esa “resistencia silenciosa”, porque es ahí —lejos de toda grandilocuencia— donde realmente se sostiene el sentido: en ese levantarse sin testigos que no busca ser visto, sino simplemente continuar.
Lo que señalas sobre la “resta” es, en efecto, uno de los núcleos más hondos del texto. No somos la acumulación de lo que tuvimos, sino lo que permanece cuando todo cae. Y esa permanencia —frágil, desnuda, pero obstinada— es quizás la forma más sincera de identidad. Has sabido verlo con una claridad que no solo interpreta, sino que profundiza.
Tu lectura del “expediente en llamas” también acierta en su raíz: esa negativa a quedar fijados, a ser definidos antes de tiempo, a permitir que la vida se convierta en archivo cerrado. Somos, como bien dices, un proceso en combustión, no una forma concluida. Y en esa inestabilidad hay, paradójicamente, una libertad esencial.
Me alegra que hayas sentido ese cierre como un círculo, porque la intención era justamente esa: volver al gesto mínimo, casi instintivo, de seguir. Sin discurso, sin ornamento. Solo la terquedad de estar, de insistir, de no ceder del todo.
Y lo que dices al final —ese reconocerte en la “resta”, en el derrumbe— no es menor: ahí es donde el poema deja de ser mío y se vuelve de quien lo lee. Porque en esa grieta compartida, en esa lucha callada, nos encontramos.
Gracias por tu lectura tan honda, tan honesta, tan hermana.
Poetas somos hermanita.
POETAS SOMOS...
Ese final es irrepetible,
Quién tendrá la palabra?
Te admiro.
Hola Patricia. Muchas gracias por leerme y comentar amiga.
Recibe un fuerte abrazo.
Muy bien dicho poeta, saber quién se es, no necesita evaluación de otros, simplemente es determinismo propio.
Me encanto leerte 👍
Muchas gracias,
Saludos
Saludos poeta 🙋♀️
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