EL CAMINO

JUSTO ALDÚ


AVISO DE AUSENCIA DE JUSTO ALDÚ
Estaremos ausentes por algún tiempo.

No comienza donde crees,
ni termina donde sueñas;
el camino es un animal sin mapa
que respira bajo tus pasos.

A veces es polvo,
otras, una herida abierta
que te aprende de memoria
mientras tú finges avanzar.

Hay días en que te nombra,
te llama por lo que fuiste
y por lo que aún no te atreves a ser;
y te detienes…
pero no retrocedes.

El camino no pregunta,
no perdona la mentira,
ni acepta máscaras gastadas:
te despoja,
te deja a solas con tu sombra.

Y entonces entiendes-
no con la mente,
sino con el hueso-
que no ibas hacia ningún sitio,
que eras tú el territorio,
la grieta, la brújula, el extravío.

Y sigues,
no porque haya destino,
sino porque detenerse
sería negarte.

Y al final -si existe-
no encontrarás llegada alguna,
solo la certeza silenciosa
de haberte construido en el camino.

 

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026

Comentarios +

Comentarios8

  • Alexandra I

    Profundo, interesante, poema que invita a reflexionar, gracias por compartir.

    Saludos, feliz día, Alex.

  • ElidethAbreu

    Querido Justo, se prueba que se hace canmino al andar.
    Abrazos y gracias,

  • Lualpri

    Estimado amigo Justo...
    Según mi entender, el camino es la dirección que tomaremos bien o mal en el transcurso de la vida hasta llegar a la meta!

    Un abrazo, gracias por tus letras y que tú día sea excelente!

  • CARMEN DIEZ TORÍO

    Querido Justo, hoy tu camino no es un tránsito, es transformación. En tus versos hay una voluntad de despojo que incomoda y, precisamente por eso, resulta honesta. Ese “animal sin mapa” no es solo una imagen lograda, sino una declaración de principios: aquí no hay guía, solo experiencia vivida. Hay una voz que no se deja seducir por el viaje. Al contrario, desmontas cualquier ilusión de progreso lineal y colocas al sujeto frente a algo más incómodo: la imposibilidad de huir de sí mismo. Y quizá ahí reside la fuerza más honda del poema: en recordarnos que avanzar no siempre es ir hacia delante, sino atreverse a quedarse y mirarse sin artificios. Gracias por compartir una sabia reflexión un día mas . Feliz día. Un abrazo

  • Brom Beto

    Creo que esta frase encierra tu valedero mensaje:

    /// Y sigues, no porque haya destino, sino porque detenerse sería negarte.///

    Gracias por compartir, amigazo
    Shalom

  • El Hombre de la Rosa

    Cuando las letras versan de la vida el trovador se extremece de felicidad estimado Panameño y fiel amigo Justo Aldú
    Saludos desde España
    El Hombre de la Rosa

  • Javier Julián Enríquez

    Muchas gracias, amigo JUSTO, por tu reflexivo y bello poema, en el que se vislumbra cómo el sendero vital, lejos de ser una trayectoria predeterminada o un anhelo ilusorio, se revela como una entidad dinámica, un organismo inescrutable cuya existencia se manifiesta bajo la impronta de la experiencia. Por lo que su naturaleza, a veces tan sutil como el polvo y otras veces tan profunda como una herida abierta, se nutre del aprendizaje intrínseco que emana de nuestro propio transitar. En ocasiones, nos invita a explorar nuestra identidad pasada y las habilidades latentes que aún no hemos tenido la oportunidad de desarrollar plenamente, invitándonos de este modo a una pausa introspectiva, pero nunca a un retroceso. Por otra parte, este camino, imperturbable ante las apariencias y las fachadas desgastadas, nos invita a liberarnos de artificios, que nos confronta con nuestra propia sombra. En ese marco, la comprensión que emerge tras esta experiencia no es solo intelectual, sino también visceral: la conciencia de que la esencia del viaje radica en la autoconstitución, en ser el propio territorio, la fisura, la brújula y el extravío. Siguiendo este camino, la continuidad se presenta como una necesidad imperante, no solo por la existencia de un propósito final, sino también como una llamada a la acción para evitar la inacción. En última instancia, el conflicto, si es que tiene fin, no conduce a una llegada tangible, sino a la silenciosa y rotunda certeza de la edificación personal forjada en el propio devenir.
    Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

  • LOURDES TARRATS

    Justo, amigo,

    Tu poema, Justo, se mueve en esa frontera donde la filosofía deja de ser idea y se vuelve experiencia. Lo que dices del camino no es metáfora: es una intuición de antes del tiempo, casi ósea, sobre la identidad en tránsito. Aquí el camino no guía: desnuda. No ofrece destino: revela. No acompaña: exige presencia.

    Me fascino cómo conviertes el avance en un acto de verdad. El poema sugiere que no caminamos hacia un lugar, sino hacia una versión más honesta de nosotros mismos; que cada paso es una renuncia a la máscara y un regreso al núcleo. Esa imagen del camino como un animal sin mapa es potentísima: algo vivo, impredecible, que nos lee mejor de lo que lo leemos nosotros.
    Y el cierre es de una madurez luminosa: no hay llegada, no hay epifanía final, solo la certeza silenciosa de haberse construido en el trayecto. Es una visión profundamente humana: somos proceso, no monumento.
    Gracias por este poema que piensa y acompaña.

    Te envío un abrazo con cariño, porque:

    POETAS SOMOS…



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.