No soy digno de tus ojos.
Me basta la tenue brisa
del campo
rozando mis linderos.
Me basta la montaña
de pájaros y grillos
preñados y en jolgorio.
No soy digno del atisbo
nada tengo, nada debo.
La casa que habito
es silvestre
le pertenece a la pradera;
la sostiene el pulso de esta pluma
que no se dobla que no se quiebra.
A mí me sostiene la ausencia
Y este bastón inquebrantable
de los años que ya no nombras.
Si! Soy ajeno a tanto ruido,
allá afuera cuando no cayas
lo que yo discrepo.
nada espero con vehemencia
Solo del agua soy sediento,
Y de estas horas sin esfuerzo;
Caen las hojas de otoño,
Así me voy dejando ir
entre una desidia y otra
abrazándome al recuerdo
del árbol genealógico.
Ferrán sorel
©
04-21-26
-
Autor:
Ferran (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 22 de abril de 2026 a las 01:48
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Sierdi, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios1
Le pido disculpas.
Vi, goteando una noble pluma.
y entré sorprendido por tanta belleza.
Sin querer pisé, su hermoso césped.
Bebí de la quebrada, que pasa bordeando su casa.
Al final de mis huellas. dejé mi saludo.
Y una felicitación por la lindura del predio que sostiene su pluma.
Saludos.
Poeta, es un poema su saludo, gracias por tan noble letras y gracias por leerme, un abrazo de poeta.
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