Preciso tiempo, pero a este no le importa mi vida.
Solo avanza, rápido, desesperado, hacia el infinito.
Yo no soy eterno, ni voy presuroso a la nada:
me detengo, observo y deambulo.
Necesito afecto, pero el mundo está lleno de indiferencia.
En su inmediatez y angustia quieren abarcarlo todo.
Nunca se alcanza lo absoluto;
el recuerdo apenas persiste.
Miro al cielo, noche y día: solo encuentro el pasado.
¡Qué inquietante es la soledad!
La orfandad que nos preside es también lo que nos justifica.
A nadie le importa pensar en eso.
La muerte me visita todos los días.
Se ríe de mí y yo me río de ella.
Ambos sabemos:
no hay resistencia.
Correr o no, no cambiará nada:
ahí la ironía,
ahí la pausa,
la conmoción última.
-
Autor:
William McCormick (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 22 de abril de 2026 a las 01:05
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: RIVAS JOSE, Antonio Pais, alicia perez hernandez

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.