Somos probabilidad pura.
No estamos hechos:
nos estamos pronunciando en la grieta.
Somos la fluctuación del átomo
antes de entregarse a la forma,
un pulso suspendido
en el umbral del quizá.
Nada en nosotros permanece —
ni la cicatriz,
ni el destello—
y sin embargo,
algo abre los ojos
desde el centro mismo de lo que somos.
No es un juez.
No es un origen.
Es el vacío
reconociéndose en su propio silencio:
El Observador.
Ahí,
donde la superposición se inclina hacia el instante,
donde el universo
deja de ser cálculo
y se vuelve carne que tiembla.
No hay cosmos sin mirada.
La realidad no nace:
se desvela —
herida que aprende a decirse.
Cada vez que miras, te eliges.
Cada vez que nombras,
arrancas lo infinito de su eternidad intacta
y lo obligas a latir en forma.
Pero ahí —
justo donde el fuego recuerda su origen —
lo invisible te alcanza:
no eres tú quien mira,
es la posibilidad
abriéndose paso a través de tus ojos.
Y en ese cruce,
sin dueño ni distancia,
la nada se pronuncia
y el mundo ocurre.
Antonio Portillo Spinola
-
Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 21 de abril de 2026 a las 06:19
- Comentario del autor sobre el poema: He querido construir un puente entre la física cuántica —la superposición, la fluctuación, el observador— y la experiencia más íntima de la conciencia. No es un poema que ilustra la ciencia: la habita desde adentro.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Salva45, Daniel Omar Cignacco, SienaR, CARMEN DIEZ TORÍO

Online)
Comentarios1
Bello poema.
Y me tomo el atrevimiento a invitarte a mi primera novela de narrativa gratuita : https://www.bubok.es/libros/284084/el-colombofilo-de-flores-y-la-cifra-infinita
Saludos poéticos.
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