¡Ay, amor mío!
que mis manos se desboquen contigo,
en pos de aquello,
que con sus velas busca el viento...
Cruzando el vado,
el vasto monte y el alto collado,
hasta el castillo de oro,
donde su brillo nos detenga el vuelo...
Y en su salón regio,
brindaremos amantes por el futuro,
con ojos ya sin tiempo,
anudando nuestro latido eterno...
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Autor:
el brujo de letziaga (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 21 de abril de 2026 a las 03:16
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Offline)
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