UN HOMBRE Y UNA MUJER

Salvador Santoyo Sánchez



Sus labios femeninos

esbozaron mi nombre

estancado quedó

como un juramento resuelto

 

 

En un abismo incierto

ahí donde el ser nos reconoce.

Y nos presenta la libido,

que cabalgando hacia nosotros

se solaza relinchando

al caer en tu abismo;

En tu espacio lo fustigo

aumentando el brío 

de las embestidas,

sin prisa, disfrutando

el momento dorado,

de sudor y humedades cómplices

donde el resplandor del fuego matutino

los sorprende.

 

Como hombre y mujer que prometen

seguirse amando

Por siempre; en la intensidad

de Eros y Afrodita

©️

Salvador Santoyo Sánchez

19/04/2026

Comentarios +

Comentarios8

  • Violeta

    ¡ MITOLOGÍA ! QUE ADORABLES VERSOS.... ES QUE ME QUEDO VIVIENDO ENTRES TUS VERSOS Y ENTRE EL RITMO QUE LE HAS COLOCADO, SALUDOS MI SALVADOR...

    • Salvador Santoyo Sánchez

      Gracias por comentar y pasar por este espacio.
      saludos poeta amiga mi Violeta

    • Santiago Alboherna

      notable erotismo, bello poema, empezamos fuerte la semana Dr.

      • Salvador Santoyo Sánchez

        Jajaja, así debe ser.
        mojarse temprano, para alcanzarse a secar (risas)

        Saludos, un gusto saludarte estimado poeta amigo
        SantiagoAlboHerna

        • Santiago Alboherna

          jajaja, seguiré tu sabio consejo 🙂

        • Brom Beto

          ¡Una joyita literaria!
          Mis felicitaciones, colega de la pluma
          Shalom

        • Alexandra I

          Bellos versos con un erotismo refinado, gracias por tu poesía.

          Saludos, feliz tarde, Alex.

        • Éusoj Nidlaj

          No sólo me lleno de poesía, también me amplió el léxico. Saludos cordiales y un abrazo, mi querido amigo poeta.

        • LOURDES TARRATS

          Salvador, amigo de letras.

          En este poema, íntimo, el deseo no aparece como un impulso inmediato, sino como una fuerza que revela al ser, un territorio donde la identidad se desnuda antes que el cuerpo. El nombre pronunciado —apenas un gesto, casi un soplo— inaugura un espacio sagrado: el instante en que la palabra convoca al otro y lo fija en la memoria como un pacto silencioso.

          La escena erótica se despliega entonces no como descripción, sino como mitología íntima: la libido convertida en criatura simbólica, el cuerpo como geografía donde el tiempo se suspende, y el amanecer como testigo de una unión que aspira a trascender lo efímero.

          El poema eleva el encuentro a un plano arquetípico: Eros y Afrodita no son ornamento, sino la afirmación de que el amor y el deseo, cuando se reconocen mutuamente, pueden convertirse en una forma de eternidad.

          Lo que queda, al final, es la sensación de haber asistido a un rito: un instante donde dos seres se descubren en la intensidad luminosa de lo humano.

          Gracias por compartir ese resplandor.

          Te envío un abrazo envuelto en mitología griega, porque:

          POETAS SOMOS…

        • Jesús Ángel.

          Encuentro íntimo donde deseo y amor se unen, culminando en una promesa de amor eterno inspirada en Eros y Afrodita.
          Buen descanso por ahí.

        • ElidethAbreu

          Loss al poeta y a Eros y Afrodita.
          Gracias querido Dr. Salvador.
          Abrazos.



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