Herencia

María de los Ángeles Camacho Rivas

A Ada Cruz Lind: miabuela

Nos quedamos con lo mejor de ti

con ese amor de fuego interminable

con esa palabra que te hacia más hermosa

con esas lágrimas de mariposas con las que nos emocionabas

con esas manías de engrandecernos con tus halagos

con esos días de tus esquinas, de tus ambos en el bingo.

Nos quedamos con tu sangre diluida en nuestros pasos

con la fuerza de congregarnos para adorarte

con tus ejemplos de fidelidad, entrega y maravilla.

 

¡Oh abuela!: ¿Cómo seremos sin ti?

Yo no quiero ni una herida que turbe la alegría de tu vida

yo no quiero quedarme con este sentimiento

de no haber tomado tu mano a la hora de tus alas

de no haberte ido a visitar la semana pasada…

 

Nos quedamos con algo muy tuyo

que nos heredaste para celebrarte:

tus hijos de pan dulce del que me nutro

con el que a tu imagen y semejanza moldeaste:

mi padre.

 

Me quedo con lo mejor de ti.

 

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