A Ada Cruz Lind: miabuela
Nos quedamos con lo mejor de ti
con ese amor de fuego interminable
con esa palabra que te hacia más hermosa
con esas lágrimas de mariposas con las que nos emocionabas
con esas manías de engrandecernos con tus halagos
con esos días de tus esquinas, de tus ambos en el bingo.
Nos quedamos con tu sangre diluida en nuestros pasos
con la fuerza de congregarnos para adorarte
con tus ejemplos de fidelidad, entrega y maravilla.
¡Oh abuela!: ¿Cómo seremos sin ti?
Yo no quiero ni una herida que turbe la alegría de tu vida
yo no quiero quedarme con este sentimiento
de no haber tomado tu mano a la hora de tus alas
de no haberte ido a visitar la semana pasada…
Nos quedamos con algo muy tuyo
que nos heredaste para celebrarte:
tus hijos de pan dulce del que me nutro
con el que a tu imagen y semejanza moldeaste:
mi padre.
Me quedo con lo mejor de ti.