Es cierto: apenas te conocía,
y aún así supe bien lo que quería;
bastó un instante para que comprendiera
lo que mi corazón deseaba y viera.
Fue breve, sí, como todo lo intenso,
en un instante desordenado e inmenso;
una coreografía sin nombre ni razón
que el cuerpo comprende sin explicación.
Tu mirada en la mía, firme, detenida,
como si en ese cruce se quedara la vida;
y en ese silencio que nadie rompía
algo inexplicable en mí se encendía.
Pero ahora duele, y no es tu ausencia,
es haber perdido lo que fui en tu presencia;
no es solo el vacío que dejas al irte,
es todo lo que fui cuando pude sentirte.
Porque sé que fue real, que no mentías,
que tus ojos decían que algo sentías;
y aún así nos dijimos adiós, sin sentido,
como si lo nuestro no hubiera existido.
Arriesgué, aún viendo cómo sería la caída,
aposté por algo que pudo cobrar vida;
y perdí en silencio, sin hacer ruido,
algo que en el fondo nunca ha existido.
Eso es lo que más pesa:
un nosotros que no fue.
Porque es cierto: apenas te conocía,
y aún así todo en mí ya te fue.
Iván Navarro Casas.
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Autor:
Aris_ (
Offline) - Publicado: 19 de abril de 2026 a las 14:36
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema gira entorno a una idea central. La intensidad fugaz de un vínculo que nunca llega a consolidarse, pero deja una huella profunda. El núcleo es el duelo por lo que no llegó a ser. Aunque no es el único lamento. El verdadero conflicto nace de la desaparición de una versión de uno mismo que solo existía en ese vínculo. El amor aparece como estado transformador porque no se limita a añadir una emoción, sino que reconfigura la autopercepción.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Dia a dia ., Antonio Pais, RIVAS JOSE, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios1
Hermoso poema! Saludos cordiales desde el estado Barinas Venezuela.
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