Aris_

Ser sin Ser

Es cierto: apenas te conocía,

y aún así supe bien lo que quería;

bastó un instante para que comprendiera

lo que mi corazón deseaba y viera.

 

Fue breve, sí, como todo lo intenso,

en un instante desordenado e inmenso;

una coreografía sin nombre ni razón

que el cuerpo comprende sin explicación.

 

Tu mirada en la mía, firme, detenida,

como si en ese cruce se quedara la vida;

y en ese silencio que nadie rompía

algo inexplicable en mí se encendía.

 

Pero ahora duele, y no es tu ausencia,

es haber perdido lo que fui en tu presencia;

no es solo el vacío que dejas al irte,

es todo lo que fui cuando pude sentirte.

 

Porque sé que fue real, que no mentías,

que tus ojos decían que algo sentías;

y aún así nos dijimos adiós, sin sentido,

como si lo nuestro no hubiera existido.

 

Arriesgué, aún viendo cómo sería la caída,

aposté por algo que pudo cobrar vida;

y perdí en silencio, sin hacer ruido,

algo que en el fondo nunca ha existido.

 

Eso es lo que más pesa:

un nosotros que no fue.

Porque es cierto: apenas te conocía,

y aún así todo en mí ya te fue.

 

Iván Navarro Casas.