Después del tiempo sin principios,
cuando el reloj no tenía números,
llegó la hora filosa de curar.
Y decidió empezar por sus manos.
Las de un padre.
Viejo de tanto peso,
con el corazón agrietado
como tierra en verano.
Entendió que sanando la vida de él,
respiraba la madre.
Que si él cerraba sus grietas,
los hermanos encontraban paz
y el amor que les faltaba.
No era borrar el dolor.
No era hacerlo pequeño.
Era mirarlo de frente y decirle:
No fuiste tú solo,
fue una vida entera,
fue el entorno,
fue un hogar con goteras.
Sanó el paso de su padre para sanar el suyo.
Porque amar y vivir,
si duele,
que sea para limpiarlos.
Que sea reconfortante.
Que sea, sobre todo,
el modo de volver a casa.
Fénix 🪶
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Autor:
Fénix (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de abril de 2026 a las 09:33
- Comentario del autor sobre el poema: No siempre se trata de curar heridas propias, a veces va más allá.. son cĂrculos y cadenas de años, cuenta e tender el inicio, solo se vive aquel bucle interminable, pero alguien debe detenerlo... Somos responsable de sanar nuestras vidas, de la manera que queramos y de paso aquellos corazones que estaban antes o vendrán despuĂ©s.. un abrazo, gracias por leerme.
- CategorĂa: familia
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Nelly Cevallos - Liora, El Hombre de la Rosa, Tommy Duque, alicia perez hernandez, Osler Detourniel

Offline)
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