Alma Eterna

Herencia de Grietas

 

Después del tiempo sin principios,

cuando el reloj no tenía números,

llegó la hora filosa de curar.

Y decidió empezar por sus manos.

 

Las de un padre.

Viejo de tanto peso,

con el corazón agrietado

como tierra en verano.

 

Entendió que sanando la vida de él,

respiraba la madre.

Que si él cerraba sus grietas,

los hermanos encontraban paz

y el amor que les faltaba.

No era borrar el dolor.

No era hacerlo pequeño.

Era mirarlo de frente y decirle:

No fuiste tú solo,

fue una vida entera,

fue el entorno,

fue un hogar con goteras.

Sanó el paso de su padre para sanar el suyo.

Porque amar y vivir,

si duele,

que sea para limpiarlos.

Que sea reconfortante.

Que sea, sobre todo,

el modo de volver a casa.

 

 

Fénix 🪶