Estaremos ausentes por algún tiempo.
Miente el hombre en el reflejo
como quien unge su ruina,
se absuelve, se determina
inocente en su pellejo;
teje un dogma en su consejo
y al error le alza un altar,
prefiere antes maquillar
la grieta que lo sentencia;
pues teme más la conciencia
que la verdad al mirar.
Media verdad, filo oscuro,
no es luz, es daga vestida,
cielo y herida partida,
un resplandor inseguro;
en teatro del impuro
la mentira es oradora,
se disfraza redentora
mientras siembra la discordia;
y al alma roba concordia
con su máscara impostora.
Entre naciones se enciende
la retórica del hierro,
cada discurso es un cerro
donde el engaño se tiende;
uno invade y se defiende,
otro acusa y justifica,
cuando toda ley abdica
tras verbo beligerante,
y en nombre de lo importante
la justicia falsifica.
Falacias, eco infinito,
que el mundo aprende a aplaudir,
pues es más fácil mentir
que enfrentar a lo no escrito;
y así el crimen es bendito
si lo firma un estandarte,
o la historia lo reparte
como ese mal necesario;
pero el juicio, milenario,
sabe juzgar y culparte.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026
-
Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de abril de 2026 a las 08:03
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 49
- Usuarios favoritos de este poema: JoseAn100, Tommy Duque, Llaneza, Antonio Pais, mauro marte, Hernán J. Moreyra, CARMEN DIEZ TORÍO, Alexandra I, Nelly Cevallos - Liora, El Hombre de la Rosa, alicia perez hernandez, Osler Detourniel, Javier Julián Enríquez, Violeta, WandaAngel, Rafael Escobar, Lualpri, Salva45, Mauro Enrique Lopez Z., Pedro Novoa Pavon Novoa, Patricia Aznar Laffont, El desalmado, Poesía Herética, Lucía Gómez, 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮, Freddy Kalvo, Mª Pilar Luna Calvo

Offline)
Comentarios12
Excelente poema en donde desnuda a la falacia.
Un abrazo Justo.
Muchísimas gracias Llaneza.
Abrazo
Me gusta esa palabra, no su significado pero es una realidad como la vida misma. Muchas gracias Justo. José Ángel
Gracias a ti por leer y comentar.
Saludos
Me quedo con esta frace:
Falacias, eco infinito:
que el mundo aprende a aplaudir,
pues es más fácil mentir
que enfrentar a lo no escrito
Saludos
Muchísimas gracias compañero.
Saludos
Querido amigo, hoy tu poema, con voz clara y contundente, nos lleva a ese mundo tan actual en el que la mentira se ha convertido casi en un traje cotidiano. Redes sociales, medios de comunicación e incluso en lo personal, donde llega a asumirse como algo normal. Tu poema, tan bien logrado como siempre, funciona a todos los niveles: comienza en la mentira más íntima y, poco a poco, amplía el foco hacia lo social y lo político, logrando una progresión muy natural y efectiva. Me ha gustado especialmente el inicio; esa idea de “mentir en el reflejo” resulta muy potente, porque apunta directamente a la autojustificación, que quizá sea la raíz de todo lo demás. También destaca la imagen de la “media verdad” como algo peligroso, no inocente, casi como un arma disfrazada. En la parte más social y política, el poema cobra aún mayor relevancia, reflejando con acierto cómo el discurso puede manipular, justificar e incluso deformar la realidad según convenga. Y el cierre me parece muy acertado u,n broche final sólido y coherente con todo lo planteado. Gracias por compartir tu gran hacer un día mas. Feliz domingo. Un abrazo
Sí, lo que dices apunta incluso en primera instancia a una disonancia, pero es la mera realidad Carmen. Y como bien sabemos, a veces las medias verdades son más peligrosas que las falacias en sí, pues dejan la puerta abierta a varias interpretaciones.
Sinceramente te agradezco mucho tu proximidad en el comentario.
Un gran abrazo amiga Carmen.
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este bello y reflexivo poema, en el que se puede apreciar cómo el ser humano, ante su propio reflejo, con frecuencia construye un santuario para la autosatisfacción, que prefiere la ornamentación de la falsedad a la desnudez de la verdad. Así, esta propensión a embellecer las fisuras de la existencia, a construir altares para el error y a enmascarar la sentencia que nos define, revela un temor profundo y primordial: el miedo a la conciencia, que supera la aprehensión de la verdad al ser confrontada. En realidad, no se trata de un consuelo, sino de un instrumento que expone la herida, una luz que revela la fractura. Esta dinámica, pues, se acentúa en el ámbito de las relaciones interpersonales y las estructuras colectivas. A este respecto, la retórica del poder, a menudo marcada por una fuerte presencia de elementos autoritarios, se utiliza para extender el engaño y justificar la agresión y la invasión bajo el pretexto de la defensa. Por lo que cada discurso se presenta como una justificación, cada acusación como una absolución, especialmente cuando las leyes se ven influenciadas por la fuerza de la palabra beligerante. Por otra parte, las falacias, que se propagan con gran facilidad a través del respaldo popular, son más simples de asimilar que enfrentar la complejidad de lo desconocido o lo no documentado. En esta línea, en su búsqueda de simplicidad, el mundo a menudo tolera la falsedad, permitiendo de este modo que el crimen sea justificado si se presenta como una necesidad histórica o bajo un estandarte de conveniencia. Sin embargo, el juicio, inherente a la condición humana y a la evolución del pensamiento, posee la capacidad intrínseca de discernir y de asignar responsabilidad, recordándonos que, a pesar de los artificios y las máscaras, la verdad última prevalecerá.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Javier Julián, tu lectura se adentra con una lucidez admirable en el núcleo más delicado del poema: ese gesto humano de erigir, ante el espejo, no un reflejo fiel, sino un santuario donde la verdad es suavizada hasta volverse soportable. Has captado con precisión esa inclinación a ornamentar la grieta, no por vanidad superficial, sino por un temor más hondo: el vértigo de una conciencia que, cuando se mira sin velos, no concede indulgencias.
Interesante ese planteamiento y cómo señalas que no se trata de un consuelo inocente, sino de un mecanismo que, en su aparente protección, termina revelando la herida con mayor crudeza. Esa “luz que expone la fractura” es, en efecto, una de las tensiones centrales del poema: la verdad no como refugio, sino como intemperie.Tu análisis se expande con acierto hacia lo colectivo, donde esa misma dinámica individual se amplifica y se institucionaliza. La palabra —que en su origen debería nombrar con claridad— se convierte en instrumento de justificación, en arquitectura del engaño, en vehículo de una violencia que se disfraza de necesidad. Has señalado con firmeza ese punto crítico: cuando el discurso no busca comprender, sino absolver; cuando la ley no regula, sino que se pliega al poder que la pronuncia.
Y, sin embargo, tu reflexión no se detiene en la denuncia. Introduces —con una profundidad que celebro— la idea de un juicio que trasciende la retórica, una capacidad inherente al ser humano de discernir más allá de las máscaras. Esa persistencia de la verdad, incluso entre artificios, es quizá la última resistencia que nos queda: no como certeza cómoda, sino como horizonte que interpela.
Recibe un fuerte abrazo, con mi más sincero aprecio.
Precisas y muy certeras palabras nos traes hoy. besitos más.
Muchas gracias Violeta por tu comentario,
Besos.
Retratas a la perfección a los traficantes de ensueños que se aprovechan de las necesidades del pueblo y que nosotros les llamamos políticos, siendo tan solamente sátrapas y embaucadores. Mis felicitacionesllegan a ti con mi fraternal abrazo y mi siempre leal aprecio.
Es muy atinado tu comentario compañero. Te saludo y agradezco el mismo
JUSTO
Es muy atinado tu comentario compañero. Te saludo y agradezco el mismo
JUSTO
Muy tristemente ciertas tus letras, Justo.
Gracias por compartirlas.
Buen domingo!
Gracias Luis por tu visita y comentario.
Un abrazo.
Tus versos son como una catarata que bate su ritmo danzante, claro y pleno que cabalga como jinete de versos, de ensayos, lo que fuere.
Genial
jejeje. Una catarata de ritmo danzante. Muchas gracias Patricia.
Saludos
Justo, amigo.
Tu poema despliega una claridad que no necesita estridencias. Lo que haces no es denunciar la mentira, sino desarmarla: mostrar sus capas, sus disfraces, sus mecanismos íntimos y colectivos. En la primera estrofa retratas al hombre que se absuelve y se inventa dogmas para no enfrentar su propia grieta. No lo juzgas: lo entiendes. Y esa comprensión vuelve el poema más incisivo.
En la segunda parte profundizas en la media verdad, ese territorio ambiguo donde la luz ya no ilumina sino que confunde. Allí tu voz se vuelve más filosófica: la mentira como oradora, como redentora falsa, como fuerza que desordena el alma. Es una observación precisa, sin dramatismo, que revela una ética firme detrás del verso.
Cuando pasas al plano de las naciones, el poema crece. Evitas la consigna fácil y te mueves en un registro más complejo: la retórica como arma, la ley que abdica, la justicia que se manipula en nombre de lo “importante”. No señalas países ni banderas; señalas patrones, y eso le da al texto una vigencia que trasciende lo coyuntural.
El cierre es especialmente contundente: la falacia convertida en eco colectivo, la mentira celebrada porque resulta más cómoda que la verdad. Y aun así, recuerdas que existe un juicio que no depende de relatos ni de poder. Ese gesto final sostiene todo el poema.
Tu texto es sólido, lúcido y éticamente maduro. No busca consolar: busca despertar. Y lo hace con una sobriedad admirable.
Gracias por compartir.
Poetas somos...
Amiga Lourdes,
Me parece especialmente valioso cómo identificas ese tránsito desde el individuo que se inventa para sobrevivir, hacia una dimensión más amplia donde la mentira se institucionaliza, se vuelve discurso, norma, incluso refugio. No es casual: la historia misma ha mostrado cómo la falsedad puede adquirir formas estructurales, infiltrándose en el poder, en la retórica y en la vida pública . Tu lectura recoge esa dimensión sin caer en simplificaciones, y eso le otorga una profundidad poco común.
Has comprendido también algo esencial: que el poema no pretende derribar la mentira con un gesto heroico, sino exponer su mecanismo, su lógica interna, su seducción. Porque, como bien apuntas, la mentira no solo engaña: organiza, ordena, incluso consuela. Y ahí radica su peligro.
El cierre que destacas —esa verdad que no depende del relato ni del poder— es, en efecto, el eje silencioso que sostiene todo. No como dogma, sino como límite: como aquello que permanece, aun cuando todo lo demás se distorsiona.
Tu comentario es lúcido, cónsono con la complejidad del texto. No lo simplifica: lo honra. Y eso, en estos tiempos de lecturas apresuradas, es ya una forma de verdad.
Gracias por esa mirada tan afinada. Recibe un abrazo sincero, con mi estima.
Justo
Poetas somos
POETAS SOMOS...
Qué versos tan potentes. Hay una carga de desengaño y lucidez en tus décimas que golpea con la precisión de un martillo. La estructura es impecable, pero es el contenido el que realmente se queda vibrando; esa idea de que la "media verdad" es más peligrosa que la mentira total porque tiene el filo suficiente para herir mientras finge iluminar.
Y es lo que apuntaba en otro comentario. Las medias verdades son muy peligrosas.
Muchas gracias por tu comentario.
Saludos
Las falacias hoy abundan
como el plomo en tanta guerra
¡Ay de aquellos que secundan
las falacias por la tierra!
Un abrazo fraterno mi apreciado JUSTO ALDÚ.
Y realmente hay muchos que las secundan tan solo por interés.
Muchas gracias Freddy por tu comentario.
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