JUSTO ALDÚ

FALACIAS

Miente el hombre en el reflejo

como quien unge su ruina,

se absuelve, se determina

inocente en su pellejo;

teje un dogma en su consejo

y al error le alza un altar,

prefiere antes maquillar

la grieta que lo sentencia;

pues teme más la conciencia

que la verdad al mirar.

 

Media verdad, filo oscuro,

no es luz, es daga vestida,

cielo y herida partida,

un resplandor inseguro;

en teatro del impuro

la mentira es oradora,

se disfraza redentora

mientras siembra la discordia;

y al alma roba concordia

con su máscara impostora.

 

Entre naciones se enciende

la retórica del hierro,

cada discurso es un cerro

donde el engaño se tiende;

uno invade y se defiende,

otro acusa y justifica,

cuando toda ley abdica

tras verbo beligerante,

y en nombre de lo importante

la justicia falsifica.

 

Falacias, eco infinito,

que el mundo aprende a aplaudir,

pues es más fácil mentir

que enfrentar a lo no escrito;

y así el crimen es bendito

si lo firma un estandarte,

o la historia lo reparte

como ese mal necesario;

pero el juicio, milenario,

sabe juzgar y culparte.

 

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