Me retiro a mi soledad eterna.
Enciendo esta noche una linterna
entre el frío que por esta ventana
entra a borbotones, como mi alma
en la muerta materia desvencijada
haciéndola jirones de blanca niebla.
Me retiro a mi soledad eterna,
aunque nunca daré por perdida
aqueya estreya que briya a oriyas
de mi vida, entre marea y arena...
Me voy volando al alba al despertar
a esta realidad tan extraña,
que se sueña, es la verdad...
Me voy flotando en una ola enfática,
a toda velocidad, cortando las aguas,
y la gran distancia que nos separa igual.
Amanece sobre la ciudad
una luz fría
Ajetreo, rutinas,
el quehacer de las máquinas,
las ruedas de arriba a abajo,
el rocío que intenta helar los motores,
pasos de aquí para allá,
la marabunta trepidante
despierta dentro de este sueño
Son estadísticas, números
que caminan, pero algo más
hay tras el movimiento:
es una onda expandiéndose en el vacío,
un latido resquebrajando los bordes de la realidad
Parece una deidad o demiurgo
manejando los hilos
de los que penden los cuerpos como astros en el espacio
Luz fría
de una estrella
en el ángulo último
Poco transparenta la superficie reflectante
Cuerdas tendidas, invisibles, conectando las individualidades:
el universo como un entramado
tan extraño: el misterio permanece
aunque cambien las luces...una ausencia llena de vestigios:
las voces de épocas vencidas
gloriosamente subliman sus silencios en una unidad fragmentaria
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Autor:
Romey (
Offline) - Publicado: 18 de abril de 2026 a las 16:41
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Salvador Santoyo Sánchez, Antonio Pais, SienaR, 𝕹𝖊𝖕𝖙𝖚𝖓𝖊, Mauro Enrique Lopez Z., Salva45

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