Romey

Confidencias ante la vela

Amanece sobre la ciudad

una luz fría 

Ajetreo, rutinas,

el quehacer de las máquinas,

las ruedas de arriba a abajo,

el rocío que intenta helar los motores,

pasos de aquí para allá, 

la marabunta trepidante 

despierta dentro de este sueño 

Son estadísticas, números 

que caminan, pero algo más 

hay tras el movimiento:

es una onda expandiéndose en el vacío,

un latido resquebrajando los bordes de la realidad

Parece una deidad o demiurgo

manejando los hilos

de los que penden los cuerpos como astros en el espacio 

Luz fría

de una estrella

en el ángulo último 

Poco transparenta la superficie reflectante 

Cuerdas tendidas, invisibles, conectando las individualidades:

el universo como un entramado

tan extraño: el misterio permanece

aunque cambien las luces...una ausencia llena de vestigios:

las voces de épocas vencidas

gloriosamente subliman sus silencios en una unidad fragmentaria