Mano Ajena

William26🫶

MANO AJENA(2025)

 

He leído y releído ese truco sin magia,

ese camino donde el misterio

ya viene…

ya viene escrito, sí,

como si alguien lo hubiera dejado listo

antes de que doliera.

Con algoritmos que sudan tinta aceitosa,

y versos con cara de genio

—eso dicen—

pero vestidos de máquina,

con respiración asistida.

Se les siente el olor.

A limpio.

A manos sin sudor.

Ya me sé ese recorrido —

ese que repite,

que regresa,

que insiste en el mismo centro

aunque cambie la entrada.

No hace falta buscar mucho:

basta quedarse quieto

para notar

dónde no cuadra nada…

(aquí uno duda)

o soy yo,

que ya no sé si esto

alguna vez pasó por alguien.

Yo ya pasé por ahí,

cuando los atajos dejaban cicatriz,

cuando escribir era una torpeza

y uno metía la mano igual,

sin saber

qué iba a sacar de adentro.

No esto.

No esto que responde bien.

No esto que encaja.

Así que no me vendas

tu caos ya armado:

he visto cómo la voz se hace otra

cuando sangra,

y no dejan a nadie intacto.

(ni a uno mismo)

Te leo, sí…

no porque me engañes,

sino por esa curiosidad rara

—un poco miserable, si quieres—

de ver a alguien imitar la tormenta

sin mojarse.

Y hay algo ahí… demasiado limpio.

Porque la tormenta

no se imita.

Te cae.

Te rompe.

Te deja hablando solo.

Y mientras tú te haces el poeta,

yo sigo escribiendo mal,

pero mío —

aunque a veces la mano se me vuelve ajena,

aunque a veces

me salga demasiado limpio

y me dé desconfianza—

como todo bardo sin modales,

que no corrige la herida,

ni la deja lista para exhibición,

aunque…

(a veces sí)

aunque a veces la mire

como si no fuera mía

y me pregunte

en qué momento

empecé a parecerme

a eso que critico.

  • Autor: Wii (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 16 de abril de 2026 a las 07:09
  • Comentario del autor sobre el poema: La imperfección humana no es un defecto; es una firma. Es el temblor de la mano, la palabra que no termina de encajar, el verso que se va por otro lado porque el cuerpo sintió algo que la mente no había planeado. Eso no se programa. Y ahí reside la pregunta incómoda para quien escribe hoy: ¿Estoy buscando que suene bien o que suene mío? ¿Corrijo hasta borrar la herida o la dejo para que respire? Porque la I.A. puede imitar tormentas perfectas. Pero la tormenta real —la que te rompe, la que te deja hablando solo— esa solo la vive alguien. Y cuando la escribe, aunque salga torpe, aunque duela leerla… se reconoce. No es nostalgia de lo artesanal. Es conciencia de que lo humano, en el arte, no está en lo acertado sino en lo arriesgado. El poema contemporáneo se juega ahí. En elegir la imperfección que nos delata vivos.
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 15
  • Usuarios favoritos de este poema: JUSTO ALDÚ, Daniel Omar Cignacco, Antonio_cuello, Hernán J. Moreyra, Antonio Pais, Carlos Baldelomar, El Hombre de la Rosa, MISHA lg, Tommy Duque, Sergio Alejandro Cortéz
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