En mi vida amé y fui amado;
qué más se puede pedir.
Mas nada dura para siempre,
todo tiene un final.
Cruel travesía es la vida:
nace en la luz inocente,
con gloria sueña después,
arde en hogueras intensas
que ascuas un día serán.
Luego llega la espera,
la calma que anuncia el fin.
Naces, sufres y mueres:
no hay nada más que decir.
Quien este mundo recorra,
sin remedio su rumbo seguirá,
y al final, cuando todo acabe,
ya nada importará.
Y sin embargo, en mi pecho
queda un rescoldo encendido:
no es llama, ni es hoguera,
pero da sentido a lo vivido.
Porque con el paso del tiempo
no todo se desvanece;
hay nombres que no se borran,
hay sombras que permanecen.
Fui hombre entre los hombres,
con mis dudas y mis cuitas,
y aunque el final nos iguale
nunca igualará lo que fuimos.
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Autor:
Juan Roldan (
Offline) - Publicado: 16 de abril de 2026 a las 05:58
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 44
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Daniel Omar Cignacco, Antonio Pais, El Hombre de la Rosa, Osler Detourniel, Sergio Alejandro Cortéz, Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez, EmilianoDR, ElidethAbreu, Noa Subin

Offline)
Comentarios1
La genialidad y la belleza alumbra tus bellas y sinceras palabrtas estimado Juan Roldan
Saludos españoles de Críspulo
El Hombre de la Rosa
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