Onírico

Elizabeth Maldonado Manzanero

La pasión y el silencio hicieron melodía

instante que arde para luego el juicio,

breve suspiro de la memoria

que quebrar pudo al destino y reescribir la vida.

Culpa que se admite sin medida,

en el corazón que oscila

entre la ternura y el abismo,

fragilidad humana con resplandor divino

forma inmoral del día

condena del alma, desnuda ante sí misma,

perdida entre la desesperación y la esperanza.

Impulso, breve y vulnerable,

que escapa hacia ningún lugar onírico.

Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    La genialidad y la belleza alumbra tus bellas y sinceras palabrtas estimada Isel
    Saludos españoles de Críspulo
    El Hombre de la Rosa



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.