La pasión y el silencio hicieron melodía
instante que arde para luego el juicio,
breve suspiro de la memoria
que quebrar pudo al destino y reescribir la vida.
Culpa que se admite sin medida,
en el corazón que oscila
entre la ternura y el abismo,
fragilidad humana con resplandor divino
forma inmoral del día
condena del alma, desnuda ante sí misma,
perdida entre la desesperación y la esperanza.
Impulso, breve y vulnerable,
que escapa hacia ningún lugar onírico.