Elizabeth Maldonado Manzanero

OnĂ­rico

La pasión y el silencio hicieron melodía

instante que arde para luego el juicio,

breve suspiro de la memoria

que quebrar pudo al destino y reescribir la vida.

Culpa que se admite sin medida,

en el corazón que oscila

entre la ternura y el abismo,

fragilidad humana con resplandor divino

forma inmoral del día

condena del alma, desnuda ante sí misma,

perdida entre la desesperación y la esperanza.

Impulso, breve y vulnerable,

que escapa hacia ningún lugar onírico.