No pronunció su boca la sentencia,
ni el labio dibujó la despedida;
fue un silencio colmado de evidencia,
una tregua final para su vida.
Lo comprendí en la luz de su mirada:
su pecho era un abismo de agonía,
luchando por quedarse en la morada
donde el alma, de frío, ya moría.
No pude ser la cárcel de su vuelo,
ni el ancla de su barco en retirada;
hay que soltar lo que reclama el cielo
cuando el amor se vuelve una emboscada.
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Autor:
Akino (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de abril de 2026 a las 20:45
- Comentario del autor sobre el poema: Me preguntas de dónde nace este canto de ceniza y libertad, y solo puedo decirte que nació del lenguaje que no tiene gramática: el silencio. Hay silencios que no son vacíos, sino gritos ahogados; silencios que poseen una elocuencia tan feroz que terminan por ensordecer el alma. La vi a mi lado y comprendí la tragedia de la geometría imposible: estábamos juntos, pero ella habitaba un mapa distinto. Yo tenía el nido de su cuerpo, la tibieza de su piel y la custodia de su descanso, pero su corazón... su corazón era un pájaro migratorio que siempre volaba hacia el mismo horizonte, hacia un nombre que no era el mío. Entendí que yo era su refugio, pero no su destino. Fui la tierra firme donde ella se protegía de la tormenta que otro le causaba, el puerto seguro donde anclaba su fatiga porque sabía que conmigo encontraría la paz que aquel nunca supo darle. Pero el amor no puede ser solo un asilo político del alma. No se puede amar a alguien que lucha cada mañana por no marcharse, que se queda por gratitud y no por hambre de nosotros. Me inspiró esa melancólica lucidez de saber que su permanencia era una batalla diaria contra su propio deseo. Escribí porque comprendí que amarla de verdad consistía en dejar de ser su refugio para dejarla ser su propio naufragio si así lo dictaba su sangre. La dejé ir porque el amor, cuando es sublime, prefiere la soledad honesta antes que ser el carcelero de un corazón que suspira por otro cielo. Escribí, en fin, para soltar el hilo de seda que me ataba a una sombra y permitir que, por fin, ella encuentre su abismo y yo recupere mi luz.
- Categoría: Triste
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: ElidethAbreu, Alejandro Diaz Quero, alicia perez hernandez, Osler Detourniel, Jaime Correa
- En colecciones: Poesía.

Offline)
Comentarios2
Que her ha gritando el silencio en su poema querido Jose Francisco.
Placer de leerlo.
Abrazos y gracias.
Excelente poema,con una rima muy músical,una sencilla pero valiosa obra de arte poético,escribir sobre el silencio no es fácil.saludos cordiales.
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