Hijo mío, te hablo desde el cielo.
Rezo con cada salida del sol
para que se alumbren tus pasos en la tierra.
No existe un solo día que no me acerque a ti
para hablarte en el silencio de la muerte
y expresarte que, es cierto,
no lo dudes: el amor es divino.
No te olvido un instante,
aunque los instantes en la eternidad
son infinitos,
pero las horas que tú, como ser vivo,
compartes entre tus quehaceres diarios
son para mí la fuerza para seguir a tu lado.
Cuando caminas, cuando lloras,
hasta cuando piensas, muchas veces,
que el mundo está mal hecho
por la falta de emociones y sin razón de ser,
yo salgo de cualquier lugar
de este otro mundo,
y te busco para soplar sobre tus ojos
la fe inagotable que tenemos los muertos.
No te preocupes nunca,
no pierdas tu tiempo en realidades imposibles,
yo te escucho, te pienso, te agradezco
el haber sido mi hijo,
y por lo tanto, distante en cuerpo y alma
de tu presencia diaria,
te doy la seguridad hoy, y mañana
que nunca dejaré de quererte.
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Autor:
felix rizo (
Offline) - Publicado: 14 de abril de 2026 a las 13:38
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Henry Alejandro Morales, Lualpri, Eduardo Rolon, Sergio Alejandro Cortéz, ElidethAbreu, Mauro Enrique Lopez Z., Jaime Correa

Offline)
Comentarios3
Hermosas letras! Mi apreciado poeta, su poema me hizo brotar lagrimas al recordar a mi Madre en el cielo, el amor de Madre es eterno, gracias por sus letras y un abrazo sincero desde el alma!
q.e.p.d. 🙏🏻🕊
Felix, gracias y entre lagrimas he terminado de leer tu poema.
Gracias por compartirlo.
Abrazos.
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