Cuando la noche se quiebra
en el llanto del cansancio...
nos preguntamos
si de verdad somos afortunados:
de vivir tanto y morir en un rato.
Porque, cuando nos callamos
en medio del verso:
de la soledad del terciopelo
con el cabello en el pecho...
Dios llora por vernos muertos.
Si en verdad nos importara la vida,
valoraríamos más las flores perdidas.
Mientras el mundo gira sin detenerse
mis versos no florecen:
se desangran en cada batalla.
Mi cerebelo no tiene sangre,
por mis venas corre la tinta,
mi corazón no bombea
y mi piel, se ha vestido de su propia piel.
A veces en mi esquina:
en la locura de un falso Romeo
me callo y solo veo,
el poema hecho en risa.
Un solo poema de Neruda:
aplaca mi locura
de perder la poca cordura,
que poseo en cada una
de mis partituras.
Porque infinitamente roto, estoy;
no por quién soy...
sino porque harto estoy,
hacia dónde voy.
Estar solo es triste para la mayoría:
pero en poesía...
aunque nadie lo sepa
es mejor de lo que piensan.
Porque es una cárcel del abismo:
el ser mismo...
se quiebra como cristal
llorando su malestar.
Porque es difícil querer parar:
cuando hay soledad...
que solo piensas en terminar
con un final lírical.
✒️♥️🇲🇽🇲🇽♥️✒️
Marco Díaz.
Villahermosa, Tabasco; México.
✒️♥️🇲🇽🇲🇽♥️✒️
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Autor:
Marco Díaz (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de abril de 2026 a las 00:04
- Comentario del autor sobre el poema: El poema lo escribí cuando tenía 18 años.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Antonio Pais, Eduardo Rolon

Offline)
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