El perfume

PECH

Me dueles aquí en el alma,

vas en contra de mi imperio;

tu aroma guarda el misterio

y tu fantasma la calma.

 

Fui en busca de una respuesta

para el dolor que concibo,

con palabras lo describo:

esta ausencia me molesta.

 

Para replicar tu imágen

decidí hacer en perfume,

la belleza que se exhume

en la piel; por una virgen.

 

Atrapé trece almas bellas

y yo les arranqué el viento

que aromatizaba el tiempo

eran tan lindas y tiernas.

 

Después de eso fui viajero

recorrí ciudades y pueblos,

anhelando mis deseos;

morir en la voz de un jilguero.

 

Melancólico yo andaba

añorando su belleza:

refinada y de realeza

pensarla me atormentaba.

 

Nunca quise lastimarla,

quería probar su aliento

ese que por allí siento

en mis sueños quise salvarla.

 

Ahora que no la tengo

me tengo que conformar

la fantasía de amar;

la locura que mantengo.

 

Y solo queda la historia

del asesino de mujeres

quien en los atardeceres

quiso plasmar en su memoria.

 

La mujer que lo enamoró;

tan solo su dulce aroma

y de quién nadie lo toma

en su olfato lo embriagó.

 

El perfume que sometió

a las personas de un pueblo;

con la mente de un tinieblo

acto de amor que arremetió.

Ver métrica de este poema
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.