Tabú

J.P. Vázquez

Discurriendo en recuerdos
tan penetrantes y salvajes,
tanta humedad y fervor.

El deseo me degrada, 
amenaza con alcanzarme, 
es un aura que me dicta plenitud y sabor

¿Qué se sentiría ese tacto,
ese acto en potencia,
la no-inocencia
en la posición en la que estoy?
 
Dame el cielo,
articulación de la matriz,
una nueva síntesis.
En tu ser fundirme,
inundarme en el sabor,
y al saborearte
maltratar tanto que adorar.

Morfología humanista.
Salvajes tentaciones.
La vida es ingrata,
esto puedo decir.

Una vez más 
déjame pasar ese muro abstracto,
déjame romper esos cristales.
No creo en convenciones 
a las que me tenga que arrodillar.
 
Pero se vale soñar.
Pero ya no quiero soñar.

Estoy amarrado y perdóname.
Quisiera quitarme el raciocinio.
Temo que si un día me atrevo 
y lo intento
pueda perder todo tu respeto.

Y me preguntas por qué soy así.
A veces hay que vivir.
No sabes de lo que soy capaz,
aunque resisto resignado.

No me arrepiento,
no me juzgo, 
y lo siento.
Me parezco a lo contrario 
que se espera de uno.

Adán y Eva, 
salvajes,
inquietantes;
normas,
la manzana.
Imagino algo que no debería seguir...
Ver métrica de este poema
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.