En la corte de Catalina la Grande de Rusia, el matemático suizo Leonhard Euler se propuso "demostrar" la existencia de Dios al enciclopedista francés Denis Diderot.
—Señor, (a+bn)=x, por lo tanto Dios existe. ¡Refute eso! —Dijo el tramposo Euler al ateísta Diderot, quien, por no saber matemáticas, no tuvo respuesta.
La opinión judeocristiana-islámica es que el mundo fue creado por un Dios único. Pero si ese Dios hipotético es Unidad (1), entonces no puede crear nada, ya que:
a) 1+0=1 (Dios más la nada es igual a Dios).
b) (1)(1)(1)… "ad infinitum" =1 (Dios multiplicado por sí mismo, hasta el infinito, es igual a Dios).
c) 1/1=1 (Dios dividido sobre sí mismo es igual a Dios).
d) 1-1=0 (Dios menos Dios es igual a Nada).
Conclusión: o Dios existe y es impotente, por lo que no puede crear o engendrar nada, o Dios es inexistente. Lo primero carece de sentido, pues sería un Dios sin propósito, sin objetivo ni meta alguna; una verdadera locura. Pero, además, puesto que vemos que hay Mundo, Naturaleza, solo queda lo segundo como la respuesta acertada (inciso d). Por lo tanto, ¡Dios no existe, Euler!
lunes, 13 de abril de 2026
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Autor:
Alek Hine (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de abril de 2026 a las 00:03
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Santiago Alboherna, Eduardo Rolon
- En colecciones: Relatos.

Offline)
Comentarios1
es curioso, como se puede aludir y hablar tanto, durante milenios, x millones de seres humanos, de alguien que... no existe 🙂
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