Libertad Disonante

Javier Julián Enríquez

Trivial árbol de ramos desdichados,

que en castas quinas la traición coloras,

y en sangre fiel, que fidedigna lloras,

tiñes tus timbres, de oro mal hallados;

 

lo sublime y banal, pasos trocados,

en tu altivez corroes y deshonras,

pues dando al vicio crédito con honras,

quedan los altos timbres humillados.

 

Ni distinguir el laberinto puedes,

que, en tu sorda memoria, disonante,

tu propia voz que por tu sentencia oyes;

 

siembras discordia cuanto más te excedes,

y en libertad, de sombras arrogante,

vana prolija, en vano te diluyes.

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Comentarios4

  • Rafael Escobar

    Libertad que expira
    y con tristeza observa
    que muere la justicia
    y que la paz se aleja.

    Maravilloso tu poema para retratas los tiempos que vivimos. Mi felicitación viaja hacia ti con mi fraternal abrazo y mi leal aprecio.
    a tu gentil amistad.

    • Javier Julián Enríquez

      Muchas gracias, estimado amigo Rafael, por tu valioso análisis y bellos versos, que describen muy bien «los tiempos que vivimos». Cierto es que un ejercicio de gobierno que se manifiesta de manera impredecible, ostentosa y perjudicial puede, lamentablemente, conducir a la erosión de la libertad ciudadana, a una profunda desazón ante la falta de justicia y a la consecuente lejanía de la paz. Cuando la autoridad política se desvía de los principios de la racionalidad y la justicia, su actuación puede tener consecuencias nefastas para la libertad y la concordia social. En última instancia, es importante reconocer que la paz puede verse afectada cuando se observa una predominancia de la fuerza sobre el derecho y la razón.
      Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

    • JUSTO ALDÚ

      Se lee interesante tu poema Javier Julián. Primero se erige como una acusación en tono un tanto clásico, casi barroco, donde la voz poética interpela a una figura simbólica —ese “árbol de ramos desdichados”— que parece encarnar la corrupción moral o la degradación de valores elevados.
      Luego de pasar un lectura emocional veo que predomina una sensación de severidad y desencanto: no hay lamento blando, sino una denuncia firme, revestida de dignidad herida. Hay una antitesis constante y un equilibrio frente al contenido crítico, lo cual intensifica su efecto.
      Para decirlo en síntesis, denuncia la pérdida de integridad bajo una apariencia de grandeza.
      Es muy triste eso eh.
      Saludos amigo.

      • Javier Julián Enríquez

        Muchas gracias, amigo JUSTO, por tu extraordinario y valioso análisis que define muy bien los puntos esenciales que plantea el poema. Así, los versos «Trivial árbol de ramos desdichados, / que en castas quinas la traición coloras,» al presentar un árbol de «ramos desdichados» que ostenta la «traición» en sus «castas quinas», configuran una poderosa metáfora de la decadencia moral y política. Por lo que la nobleza heráldica, representada por las «castas quinas», parece estar empañada por la perfidia, lo que sugiere una discrepancia entre la apariencia de virtud y la realidad de la acción. La aparente trivialidad de sus acciones podría sugerir una falta de compromiso con los principios que justifican su autoridad, lo que plantea una preocupante crisis de legitimidad en las élites gobernantes.
        Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

      • LOURDES TARRATS

        Javier Julián:
        Tu soneto despliega una mirada crítica que no se apoya en grandilocuencias, sino en una observación rigurosa de cómo ciertos gestos humanos —la traición, la soberbia, la distorsión de la memoria— erosionan aquello que debería mantenerse en la dignidad. Lo que me impresiona es la precisión con la que articulas esa caída: no dramatizas, no exageras, simplemente expones el deterioro moral como un proceso que se vuelve casi inevitable cuando la conciencia renuncia a examinarse.

        El poema avanza con una lógica interna muy firme. En los cuartetos señalas la inversión de valores y la degradación de lo que alguna vez tuvo legitimidad; en los tercetos, en cambio, introduces un matiz más introspectivo: la incapacidad de distinguir, la memoria que se vuelve murmullo, la libertad mal entendida que termina disolviéndose en su propio exceso. Esa transición del juicio externo al examen interior le da al soneto una profundidad que no se agota en la denuncia.

        Lo que queda, al final, es una reflexión sobre la responsabilidad: cómo la falta de discernimiento no solo confunde, sino que deshace. Y lo dices con una sobriedad que agradezco, porque permite que el pensamiento respire sin adornos innecesarios.

        “Siempre me resulta un verdadero gusto leerte, Javier; tu escritura mantiene una lucidez constante y una fluidez intelectual que admiro.”

        Te envío un abrazo envuelto en claridad y gratitud, porque:

        Poetas somos…

        • Javier Julián Enríquez

          Muchas gracias, amiga Lourdes, por tu magnífico análisis que desentraña muy bien las claves que desarrolla el poema. El deterioro moral, entendido como una renuncia a la supervisión de la conciencia, da lugar a la inversión de valores y la erosión de la legitimidad. Por un lado, la introspección revela una disolución de la capacidad de discernimiento, una memoria efímera y una libertad malinterpretada que se anula en su propia profusión. Por otro, la transición del juicio externo al examen interno confiere al discurso una profundidad que trasciende la mera censura, que culmina en una meditación sobre la responsabilidad. Además, la falta de discernimiento no solo genera confusión, sino que también puede desintegrar los fundamentos de una organización. En este contexto, la incapacidad del poder político para «distinguir el laberinto» en su «sorda memoria» evidencia una alteración de la verdad histórica. Cualquier poder que no surja de sus orígenes o que busque legitimidad a través de la falsificación de sus credenciales se enfrenta inevitablemente a su irrelevancia. Una política, pues, carente de ética se convierte en un mero ejercicio de arrogancia, condenado al fracaso. Por consiguiente, la observación «siembras discordia cuanto más te excedes» se presenta como una crítica a la gestión gobernante centrada en el ego y promoviendo la división, que, en lugar de establecer orden, genera un laberinto de sombras en el que la sociedad se diluye.
          Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

        • El Hombre de la Rosa

          La sabiduria de la letras brota de tu generosa y bella pluma estimado Valenciano y fiel compañero de letras Javier Julian Enriquez
          Saludos de Críspulo desde Torrelavega
          El Hombre de la Rosa

          • Javier Julián Enríquez

            Muchas gracias, amigo Críspulo, por tu apreciado comentario y análisis.
            Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio desde València hasta Torrelavega.



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