Algoritmo, nuevo mastin

Leoness

Ni cadenas de hierro, ni muros de hormigón,

ni un pastor con su vara vigilando el portón.

El nuevo Mastín no ladra, ni enseña el colmillo,

es un flujo de datos, silencioso y sencillo.

 

El líder se sienta en su trono de arena,

delega el juicio, se quita la pena,

ya sea sabio o necio según el turno,

cede el mando al sistema, frío y taciturno.

 

No razona el acero, el porqué, no entiende,

solo ejecuta el código que del amo depende.

 

No verás un letrero que diga "Prohibido",

ni un guardia que frene tu paso atrevido,

pero el algoritmo conoce tu inercia,

y te ofrece una ruta de nula resistencia.

 

Es un camino tan blando, tan lleno de luz,

que olvidas que el peso es tu propia cruz,

te sugiere un destino, te evita el esfuerzo,

y terminas perdido, como este verso.

 

Tú crees que eliges, que vas donde quieres,

más eres el rumbo que guía sus haberes.

 

El Mastín te olfatea, conoce tu rastro,

lee en tus huellas el diseño de un rastro,

analiza el pasado, lo que ayer consumiste,

el voto que diste, la pena que fuiste.

 

Predice tu mano antes de que se mueva,

moldea la duda en una fe nueva.

 

El nuevo guardián, tu cuerpo, no vigila,

el deseo que te nace por dentro, vela,

no necesitas llaves para esta prisión,

basta con seguir la insinuación.

 

Dibuja el futuro con tinta de ayer,
haciendo que el sujeto, deje de ser.

 

¡No desarrollo más poema, pues verso a verso me volveré más perverso!

  • Autor: Leoness (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 11 de abril de 2026 a las 14:08
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 7
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Una voz
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