Anoche te soñé…
tan cerca, tan mía,
bajo la luna cómplice
que en silencio nos cubría.
Tu voz, suave incendio,
susurraba sin medida,
y en mi pecho despertaba
una llama encendida.
Tus manos, como el tiempo,
recorriendo mi piel,
borraban las ausencias
que aprendí a sostener.
Y el mundo se detuvo,
se rindió ante tu risa,
mientras tu cuerpo hablaba
lo que el alma no avisa.
Tus labios, con los míos,
se encontraron sin final,
y en ese beso eterno
dejé de pensar.
Fui lluvia en tu rocío,
fui naufragio en tu mar,
y me perdí en tu forma
sin querer regresar.
Desperté en el silencio,
con tu nombre en la piel,
con el deseo intacto
de volver a caer.
Porque supe en la noche,
cuando el sueño partía,
que no era sólo un sueño…
era el eco de un día
en que, bajo la luna,
te encuentre todavía
y sin prisa, sin miedo…
te haga mía.
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Autor:
R. (
Online) - Publicado: 10 de abril de 2026 a las 14:43
- Categoría: Sin clasificar
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