Anoche te soñé…
tan cerca, tan mía,
bajo la luna cómplice
que en silencio nos cubría.
Tu voz, suave incendio,
susurraba sin medida,
y en mi pecho despertaba
una llama encendida.
Tus manos, como el tiempo,
recorriendo mi piel,
borraban las ausencias
que aprendí a sostener.
Y el mundo se detuvo,
se rindió ante tu risa,
mientras tu cuerpo hablaba
lo que el alma no avisa.
Tus labios, con los míos,
se encontraron sin final,
y en ese beso eterno
dejé de pensar.
Fui lluvia en tu rocío,
fui naufragio en tu mar,
y me perdí en tu forma
sin querer regresar.
Desperté en el silencio,
con tu nombre en la piel,
con el deseo intacto
de volver a caer.
Porque supe en la noche,
cuando el sueño partía,
que no era sólo un sueño…
era el eco de un día
en que, bajo la luna,
te encuentre todavía
y sin prisa, sin miedo…
te haga mía.
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Autor:
R. (
Offline) - Publicado: 10 de abril de 2026 a las 14:43
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 43
- Usuarios favoritos de este poema: Henry Alejandro Morales, Antonio Pais, Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez, Sergio Alejandro Cortéz, Alexandra I, Noa Subin

Offline)
Comentarios2
Encantadoras letras, un gusto leerte. Saludos!
Muchas gracias lissalyh
Saludos
R.
Sencillamente bello, gracias por tu poesía.
Feliz día, Alex.
Muchas gracias Alexandra l
Saludos
R.
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