R.

Te soñé

Anoche te soñé…

tan cerca, tan mía,

bajo la luna cómplice

que en silencio nos cubría.

Tu voz, suave incendio,

susurraba sin medida,

y en mi pecho despertaba

una llama encendida.

Tus manos, como el tiempo,

recorriendo mi piel,

borraban las ausencias

que aprendí a sostener.

Y el mundo se detuvo,

se rindió ante tu risa,

mientras tu cuerpo hablaba

lo que el alma no avisa.

Tus labios, con los míos,

se encontraron sin final,

y en ese beso eterno

dejé de pensar.

Fui lluvia en tu rocío,

fui naufragio en tu mar,

y me perdí en tu forma

sin querer regresar.

Desperté en el silencio,

con tu nombre en la piel,

con el deseo intacto

de volver a caer.

Porque supe en la noche,

cuando el sueño partía,

que no era sólo un sueño…

era el eco de un día

en que, bajo la luna,

te encuentre todavía

y sin prisa, sin miedo…

te haga mía.