Sus ojos negros y un perfume,
acarician a mi alma con una incertidumbre latente,
que de su imagen me expande...
El dialogo es impensable,
aunque se detenga un rato corto a contemplarme,
para mí, un eterno instante...
Acodados al aire,
tu soledad y la mía ya han comenzado su escape,
mujer callada que me sonríes...
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Autor:
el brujo de letziaga (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 10 de abril de 2026 a las 03:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 26
- Usuarios favoritos de este poema: Texi, Alexandra I, Daniel Omar Cignacco, CARMEN DIEZ TORÍO, El Hombre de la Rosa, Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez, Sergio Alejandro Cortéz, Mauro Enrique Lopez Z.

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