Sus ojos negros y un perfume,
acarician a mi alma con una incertidumbre latente,
que de su imagen me expande...
El dialogo es impensable,
aunque se detenga un rato corto a contemplarme,
para mí, un eterno instante...
Acodados al aire,
tu soledad y la mía ya han comenzado su escape,
mujer callada que me sonríes...
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Autor:
el brujo de letziaga (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 10 de abril de 2026 a las 03:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 26
- Usuarios favoritos de este poema: Texi, Alexandra I, Daniel Omar Cignacco, CARMEN DIEZ TORÍO, El Hombre de la Rosa, Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez, Sergio Alejandro Cortéz, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios2
Qué hermoso dibujas en tus versos cómo un instante puede volverse casi eterno. Me encantó disfrutar, Benjamin, de la esencia de tu magia al crear y llenar el alma con ella. Feliz y caluroso día. Un abrazo
El instante de una mirada es como una chispa que se enciende y se apaga...en nuestro subconsciente la hacemos eterna porque ya no se olvidará.
Gracias Carmen por dejarme un comentario
Un abrazo!
Bella y genial tu preciada y hermosa manera de versar estimado El Brujo de Letziaga
Saludos de afecto de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Gracias Crispulo por dejar tu sello por aquí.
Saludos hasta Torrelavega!
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