Deber poético

Farbeau

Que nadie ose imponer deberes sobre los cansados hombros de los poetas. El único deber del poeta es darse cuenta de que no hay deber.

¿El de la poesía? Embellecer. Tan frágil es la realidad que la hemos de sostener. 

No pongáis más sobre nuestros hombros; cargar el mundo junto la belleza que le añadimos puede ser muy pesado para un mero escribano.

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Comentarios2

  • William26🫶

  • Elthan

    El planteamiento intenta liberar al poeta, pero termina reemplazando una imposición por otra más sutil. Decir que no hay deber… como deber, es una contradicción. Suena bien, pero no resiste demasiado análisis. Cambia la forma, no el fondo.
    Reducir la poesía a embellecer es, francamente, empobrecerla. Hay verdades que no admiten ornamento sin volverse falsas. A veces lo honesto no es bello, es áspero, incluso desagradable. Negarlo es escribir desde una idea idealizada, no desde lo que realmente ocurre.

    La imagen del cansancio sí tiene algo más auténtico. Ahí hay una conciencia: escribir pesa. Pero incluso ahí hay una trampa—no todo lo que la creación liricaa hace es “añadir belleza”. A veces es lo contrario: quitar capas, tensar, mostrar lo que no encaja.

    La creación no necesita un propósito limpio para justificarse. Si acaso, necesita algo más: no mentirse mientras escribe. Ello rara vez es ligero.

    Saludos a ti.

    • Farbeau

      El deber como no deber va más referido hacia la liberación de obligaciones reales en la poesía. La belleza de la poesía reside en contar la realidad de una forma que no alcanza la prosa, aunque sea de formas brutales como lo pueden ser los versos de Hijos de la ira de Dámaso Alonso. El empobrecimiento de la poesía viene dado cuando se antepone la belleza fonética de las palabras y las rimas sobre el significado de estas. Pero también en parte de eso se basa la poesía porque, de cualquier modo, no hay obligación alguna con hacer cosas bellas sin demasiado significado que no darles un peso profundo; esa es la falta de deber poética como deber.



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