DOS, TRES Y ME ENAMORÉ

Kenneth Emilio Vargas Ovalle

 Un besito romántico en un dos, tres.
Y unos ojitos mirándome.
Ridículo creer que no me enamoraría en un dos, tres.
Una semilla en el limbo
rasga el infinito
y crea esperanza en sueños.
La luz es solo un espejismo
en esta oscuridad calmada,
donde siempre encuentro
a mi mente enamorada.



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