Un besito romántico en un dos, tres.
Y unos ojitos mirándome.
Ridículo creer que no me enamoraría en un dos, tres.
Una semilla en el limbo
rasga el infinito
y crea esperanza en sueños.
La luz es solo un espejismo
en esta oscuridad calmada,
donde siempre encuentro
a mi mente enamorada.