Rencor

Antonio Portillo




El rencor es un animal mudo.
No grita, te lame las encías.
Encuentra el hueco exacto entre las costillas
y aprende tu ritmo
hasta que su pulso y el tuyo son la misma huelga.
Duele, pero no con la honestidad del tajo.
Es una herida hacia adentro,
una arquitectura de esquirlas que no drenan
y que tú, secretamente, proteges de la luz.
Dicen que es hijo del odio,
pero el odio es un incendio que se agota;
el rencor es el frío que sobrevive a las cenizas.
No busca fuego, busca sedimento.
Se instala en el torrente,
espesando la sangre con su espera mineral.
Ahora dime:
¿quién eras antes de esta geografía interna?
Porque el rencor también es memoria de la forma.
Es lo que queda cuando el amor se evapora
y aún te niegas a que la casa huela a vacío.
No reclama justicia,
ni siquiera el alivio de la verdad;
su única ambición es el tiempo:
existir por el vicio de la permanencia.
Y en esa ocupación silenciosa,
te va restando espacio,
te desahucia de tus propios bordes.
Hasta que un día, frente al espejo,
no distingues quién te habita.
Pero reconoces el calor:
es el único inquilino que no se ha ido.
Y ya no sabes
si quieres echarlo.

 

Antonio Portillo Spinola @

  • Autor: Spinoport (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 9 de abril de 2026 a las 06:50
  • Comentario del autor sobre el poema: Hay un verso que me obliga a parar siempre: "y que tú, secretamente, proteges de la luz." Ahí está el golpe. Porque todos sabemos que el rencor duele. Pero admitir que lo cuidamos es otra cosa. Admitir que cerramos la mano alrededor de la astilla para que no nos la saquen, porque sin ella la piel quedaría demasiado lisa, demasiado vacía de historia. Ese verso me hace pensar en las veces que he alimentado un daño viejo solo porque era mío. Porque contaba quién fui, quién me hizo algo, quién importó lo suficiente como para dejarme una cicatriz. El rencor como forma torpe de conservar un vínculo. Como decir: mientras te guarde este frío, todavía existes aquí dentro.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 40
  • Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., El desalmado, Salva45, Daniel Omar Cignacco, El Hombre de la Rosa, Sergio Alejandro Cortéz, alicia perez hernandez, Salvador Santoyo Sánchez
  • En colecciones: ANTONIO PORTILLO SPINOLA.
Comentarios +

Comentarios1

  • Daniel Omar Cignacco

    Qué texto tan visceral y preciso. Logra capturar esa paradoja del rencor: cómo algo que nos consume termina convirtiéndose en una compañía extrañamente reconfortante, simplemente porque llena el espacio que dejó una pérdida.

    La imagen de la "arquitectura de esquirlas" es demoledora; sugiere que el dolor ya no es un accidente, sino una estructura que hemos construido y que ahora nos sostiene el techo, aunque nos corte al tocarla.

    • Antonio Portillo

      Gracias por leerlo así.
      Has señalado algo que a veces cuesta admitir: que el rencor no solo duele, también sostiene. Y quizá por eso cuesta tanto soltarlo… porque no sabemos qué queda cuando ya no está.
      La “arquitectura de esquirlas” nace justo de ahí: de ese intento torpe de no derrumbarnos del todo, aunque sea a costa de vivir heridos por dentro.
      Al final, supongo que escribirlo fue una forma de mirarlo sin defensa… y ver si, al nombrarlo, pierde un poco de poder.
      Gracias de verdad por entrar tan hondo.



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