Una flor que nunca se marchita
es aquella sin amar,
pues está sola y triste frente al mar,
pensando en él sin jugar.
Le importa más su amistad,
no lo piensa más,
pues arrepentida está
de sus actitudes,
no lo puede tolerar.
¿Mías o de él? Da igual,
yo lo amo hasta el infinito y más allá.
Te extraño cada noche sin pensar,
¿me perdonas? Yo quiero preguntar,
pero simplemente te da igual.
En tus miradas tiernas me quiero quedar
y en este año nos volvemos a encontrar.
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Autor:
Milit (
Online) - Publicado: 8 de abril de 2026 a las 17:24
- Categoría: Amor
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque

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